CAPÍTULO 8
B. Página 216
1. de puntillas 2. de balde (de gratis) 3. de reojo 4. De
repente 5. de rodillas; de pie 6 de memoria 7. de mala gana 8.
de buena fe
E. Página 217
(Estar muerto/a de y morirse de son intercambiables.)
1. Me muero de miedo. 2. Estoy muerto/a de hambre. 3. Me muero
de vergüenza. 4. Estoy muerto/a de cansancio. 5. Estoy muerto/a
de sea; Estoy muerto/a de calor. 6. Me muero de risa. 7. Estoy
muerto/a de sueño. 8. Me muero de frío. 9 Me muero
de dolor. 10. Me muero de tristeza.
F. Página 217
1.El hermano de Cristina es el chico de la guitarra.
¿Cuál, el del abrigo verde? No, el joven
de negro.
Cuando el hombre del bigote enorme vio que los dos chicos se reían de reían, se puso rojo de ire (furia).
De todos los cuadros del museo, el que le gustó más a Celia fue "El niño de azul". ¿Quieres ocuparte de comprarle una buena reproducción? Por favor, no dejes de hacerlo.
4. La policía sospecha de un hombre de pelo negro vestido
de marinero. Sabe que la víctima se despidió de
él antes de salir de la ciudad.
5. No debes burlarte de la gente que se enamora de las estrellas
de cine; por el contrario, debes carte cuenta de que el amor platónico
frecuentemente sirve de escape pare olvidar frustraciones personales.
Estos billetes de lotería son de la tienda de don
Pascual. ¿Es ésa la tienda de al lado? No,
es la tienda de la esquina.
A. Página 221
1. Él le impidió que fuera porque la quiere.
2. El Dr. Torres presidió la reunión.
3. Los chicos lograron llevarse el tocadiscos sin pagarlo.
4. Mientras esperaba el autobús, vi a una niñita
que buscaba a su madre.
5. No apruebo lo que hiciste, pero no te acusaré.
B. Páginas 221-222
de de de en de En
del de en con del de --del
de de del de con del
de de en de nada de
en de de con con con
en nada de
en nada de de con en
Páginas 225226
1.c 2.f 3.j 4.1 5.k 6.a 7.i 8.g 9.b lO.e ll.h 12.d
TRADUCCIÓN
Opiniones encontradas.
Mónica y Teresa son compañeras de cuarto que no
cesan de discutir, porque la primera es una ardiente feminista,
mientras que la segunda no lo es. Mónica acaba de leer
el periódico de la
mañana, cuando Teresa entra en la habitación.
MÓNICA: Estoy furiosa. En un artículo, un sicoterapista
afirma que no podemos acabar con la violencia doméstica
porque no podemos confiar en la veracidad de las acusaciones de
las mujeres.
TERESA: No dudo de la sinceridad de tu opinión, Moni, pero
a veces las esposas exageran. No se puede culpar solamente al
hombre de lo que pasa en el hogar.
MONICA: ¿Vas a defender ahora al australiano sobre el cual
leímos ayer? Se enojó con su esposa y la apuñaló
porque ella se negaba a cambiar el canal de televisión
para que él pudiera ver el juego de fútbol. La pobre
(mujer) murió de las cuchilladas.
TERESA: (Mirando a Mónica de reojo.) Recuerda que los dos
estaban borrachos, según el periódico.
MÓNICA: ¿Y qué? Estoy sorprendida de tu tozudez.
Quizás,cuando te cases con Luis, él abusará
de ti y tú dejarás de confiar en, los hombres y
te arrepentirás de haberte enamorado d él. Si ése
es el caso, espero que tengas el coraje de dvorciarte de Luis.
TERESA: Debes de estar hablando en broma. No puedes comparar a
Luis con esos hombres brutales. Deberías estar avergonzada
de ti misma por pensar en tal posibilidad.
MÓNICA: Me doy cuenta de que no muestra ningún síntoma
ahora, pero, quién sabe, a veces la gente cambia de repente.
TERESA: (Irritada.) Cambiemos de tema. No me gusta que hables
así de Luis, sólo porque tú sospechas de
todos los hombres.
MÓNICA: Muy bien. ¿Te has enterado de que una mujer
mató a su marido porque abusaba constantemente de ella?
Ella se había quejado de sus abusos a la policía
varias veces, pero no le
habían prestado atención (hecho caso). El canalla
por fin pagó lo que hizo.
TERESA: (Llenando su taza de café de nuevo.) Francamente,
no apruebo la conducta de esa mujer, y me sorprende la insensibilidad
de tu último comentario. Pero no me tomaré el trabajo
de demostrarte que tu opinión carece de sentido común.
MÓNICA: (Con sarcasmo.) Gracias. Siempre puedo contar contigo
para que digas algo agradable. Fíjate en que yo me he abstenido
de insultarte.
TERESA: Pues, no me gustó lo que dijiste de Luis. Vamos
a tratar de ser más corteses.
MÓNICA: Buena idea. Pero no dejes de pensar en lo que he
dicho acerca de los hombres. Y no te olvides de que te he advertido.
Mónica sale para su clase de sicología, dejando
a Teresa entre furiosa y divertida.