Ejemplo de un ensayo dedicado al análisis temático-estilístico de un texto poético
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( Alberto Vàrvaro. Literatura románica de la Edad Media. Barcelona: Editorial Ariel, 1983. (Título original: Struttura e Forme Della Letteratura Romanza del Medioevo, 1968.) -- una parte del capítulo III, "La experiencia lírica", págs 154-164. |
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Pasemos ahora a considerar una cantiga de amigo de Martin Codax, que fue gallego y seguramente también juglar y que vivió según parece en el siglo XIII: 25 |
Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
e, ai Deus! se verrá cedo?
Ondas do mar levado,
se vistes meu amado?
e, ai Deus! se verrá cedo?
Se vistes meu amigo
o por que eu sospiro?
e, ai Deus! se verrá cedo?
Se vistas meu amado
por que ei gran cuitado?
e, ai Deus! se verrá cedo?
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(«Olas del mar de Vigo, / [decidme] si visteis a mi amigo y, / ¡ay, Dios!, si vendrá pronto. // Olas del mar airado, / [decidme] si visteis a mi amado / y, ¡ay, Dios!, si vendrá pronto. // ¿Visteis a mi amado / par el que suspiro? / y, ¡ay, Dios!, si vendrá pronto. // [Decidme] si visteis a mi amado / par el que tengo gran preocupación, / y, ¡ay, Dios!, si vendrá pronto. ) |
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Esta vez estamos seguros de que la poesía, que nos ha llegado por conductos distintos, está entera, por lo que no tienen sentido aquí las reservas que son indispensables en el caso de los cantos mozárabes o de la lírica tradicional castellana. Otra vistosa diferencia es la peculiar técnica compositiva conocida bajo el nombre de paralelismo y en la que nos pararemos un momento. Si comparamos las dos primeras estrofas veremos que las dos parejas de versos se corresponden exactamente y en ambos casos presentan la única variante de la rima: de Vigo / levado y amigo / amado, variación que permite cambiar la asonancia (en este caso la rima es consonante, pero véase la estrofa tercera) sin modificar sustancialmente el sentido de las frases, ya que amigo y amado en este contexto son perfectamente sinónimos (media sólo una pequeña diferencia de perspectiva: en el primer caso el amor es de él hacia la mujer y en el segundo de la mujer hacia él), y de Vigo y levado, aunque no se ajusten a este requisito, no son más que dos calificativos del mismo sustantivo. La tercera estrofa empieza con el mismo verso que ocupa el segundo lugar en la primera (v. 7 = v. 2), pero el verso siguiente, completamente nuevo, imprime vitalidad a la poesía añadiendo por vez primera después de la estrofa inicial un concepto que no ha sido expresado con anterioridad; pero la variación es mínima, apenas más relevante que la de los vv. 1/4 y 2/5, ya que el verso aporta sólo una simple oración de relativo declarativa. La cuarta estrofa, finalmente, está construida con el segundo verso de la segunda estrofa (v. 10 = v. 5) y con un verso paralelo al v. 8, aunque esta vez las diferencias son alga más sensibles (pero el sentido sigue siendo el mismo). Hay que añadir además que al final el estribillo, repetido después de cada estrofa, expresa un concepto distinto del de las estrofas. En conclusión, para construir una composición de 12 versos, son suficientes 4 versos base (1, 2, 3 y 8), variados según una técnica precisa. Empecemos por el examen de los temas, ya que nos viene facilitado por lo reducido del repertorio de la lírica gallego-portuguesa. En esta tradición el interlocutor de la muchacha enamorada suele ser la madre; con menos frecuencia habla con las hermanas (o amigos) y escasas veces con la naturaleza. E1 comienzo de la cantiga no tiene más que dos ejemplos semejantes en toda la tradición. El una corresponde a una poesía del mismo Martin Codax que empieza asi: Ai ondas que eu vin veer, se me saberedes dizer porque tarda meu amigo sen min?27 |
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(¡Ay!, alas que vine a ver, / ¿me podréis decir / por qué tarda mi amigo / si no [está] conmigo?) |
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y el otro corresponde a unos versos atribuidos al trovador provenzal Raimbaut de Vaqueiras: |
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Altas undas que venez suz la mar, |
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(Altos alas que venís par el mar, / que el viento hace mover por aquí y par allí, / ¿podéis darme noticias de mi amigo, / que cruzó el mar? ¡No lo veo volver!) |
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La pregunta adquiere un tono ilusorio de realidad concreta con la alusión a Vigo. La mención de lugares precisos, un santuario, la tierra en que reside el amante, no es infrecuente en las cantigas de amigo, pero no tiene en absoluto la función de introducir una nota de realismo; se trata de una forma de estilización de lo real que, a la vez que hace presente a la memoria un luger preciso y conocido por todo el mundo (por ejemplo Vigo), trasciende su valor concreto transformándolo en sede referencial pero también ideal de la anécdota lírica. Aquí además la referencia concreta está debilitada por la alternancia con su expresión paralela, que subraya la función alusiva del nombre, no menos ornamental y convencional que levado (`movido'), Vigo, pues no esconde nada, no sugiere ni disimula un dato concreto, esencial a la situación poética. |
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En realidad, a pesar de su brevedad extremada, la poesía está perfectamente abierta a la comprensión, es el canto de una muchacha gallega cualquiera cuyo enamorado está ausente y que se pregunta si volverá pronto. Claro que nosotros ignoramus dónde está el amigo y por qué se ha marchado, pero esto no cuenta para el texto, ya que está centrado únicamente en la nostalgia de la muchacha y la expresa con una claridad absoluta. Ello no ímpide sin embargo que la poesía tenga un halo de magia y de misterio; pero está impresión no reside en los hechos, sino en la situación sentimental y sobre todo en la patética repetición de frases y de temas. Es el encanto de las preguntas que no esperan respuesta, es la envidia angustiada de las alas que pueden llegar hasta el enamorado al que ella sólo puede esperar, es el estribillo que pasa del deseo a la invocación y a la plegaria. En el entramado finísimo del paralelismo se expresan sin dificultad las actitudes matizadas y complejas de la psicología femenina, constantes como la repetición de los versos paralelos, y al mismo tiempo complejas como sus variaciones. Y el ritmo lentísimo y oscilante de la estructura está bien fusionado con la situación lírica; es más, refleja la misma esencia de un sentimiento cansado y agridulce, de la distensión lenta y soñadora que media entre la naturaleza confidente y el alma enamorada. |
En Ávila, mis ojos,
dentro en Ávila.
En Ávila del río
mataron mi amigo,
dentro en Ávila.
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No sabemos si está poesía, como las demás que se nos han transmitido en el mismo cancionero, es el fragmento inicial de la composición original o si corresponde a la totalidad del poema, pero es probable que sea más exacta la primera hipótesis.30 Si es así, es probable que nuestro poema fuera originariamente de carácter paralelístico, como sugiere la presencia en rima de la expresión del río, pues es un calificativo del topónimo Ávila no usual y por ende con valor ornamental y relacionado con la asonancia; análogo es el caso de amigo, cuya alternancia con amado es bien conocida.31 La reducción de la poesía al estribillo y a la estrofa inicial puede ser debida a las dos razones siguientes, o a una de las dos: o bien el recopilador del cancionero estaba interesado en reunir un rico repertorio musical y no se preocupaba de las estrofas que seguían a la primera, pues reproducía exactamente la misma música, o bien estaba guiado par un gusto específico por los poemas breves, por los fragmentos significativos, gusto que en aquellos mismos años se advierte en España entre los que empezaban a recoger y a imprimir otro género también tradicional, el romance. |
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Madre, la madre, |
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Dentro en el vergel |
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Yo m iva, mi madre, La elección del nível de análisis depende naturalmente de los propósitos de cada investigador y tiene que estar en consonancia con los resultados que desea alcanzar. Está claro, por ejemplo, que el nível de generalización máximo, aquel en el que se toman en consideración los temas reducidos a su es esencialidad más esquemática, es el indicado para individuar cuáles son las situaciones líricas arquetípicas, comunes a toda la humanidad o a gran parte de ella, pero no sirve si lo que se pretende es llevar a cabo una investigación de tipo histórico. En el caso que nos ocupa no siempre se ha tenido el cuidado suficiente al distinguir entre los distintos niveles interpretativos y tampocoo se han aportado siempre argumentos dotados de una específicidad suficiente. No obstante la presencia de indicios válidos, creemos que la demostración de que la lírica ibérica de tipo tradicional tiene un origen común debe fundamentarse en argumentos históricos extrínsecos, es decir en que es verosimil que tradiciones lingüísticas estrechamente vinculadas, en áreas vecinas y hasta sobrepuestas,33 en tiempos al fin y al cabo consecutivos,34 tengan alguna relación genética entre ellos y que no les falten concomitancias recíprocas. En el plano de la crítica, sin embargo, las divergencias de planteamiento y de tono lírico son muy notables y permiten describir claramente cada una de las tradiciones. Todo lo dicho viene a confirmar con nuevas pruebas la complejidad de los problemas que plantea la lírica tradicional. Es probable que haya existido en toda la Romanía, pero después de lo que acabamos de ver sería de una imprudencia exagerada pretender que es posible reconstruir como poesía formada la producción que hemos perdido y que suponemos sólo a través de hipótesis de un nivel general y abstracto. Lo que ha llegado hasta nosotros está mediatizado por una transmisión que modifica la perspectiva de los textos y en alguna medida hasta los falsea.35 En nuestros textos encontramos mezclados en una unidad indivisible los gustos y las intenciones de los ambientes que daban vida a la lírica tradicional y de los que la recogían y le conferían una función literaria. Hoy en día es casi imposible discriminar estas dos factores especialmente porque no sabemos nada a propósito del gusto por lo popular en los ambientes cultos de las épocas. En las cantigas la reelaboración es algo evidente y el poeta se atribuye la paternidád del resultado de ella, las jaryas y las poesías castellanas, en cambio, presentan casos en apariencia más simples pero en realidad profundamente engañadores. Lo único que queda en firma es la fascinación multiforme y a menudo cautivadora de estas composiciones.36 |
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25 C. Ferreira da Cunha, O cancioneiro de Martin Codax, Río de Janeiro, 1956; el texto se publica con el n.° I en la edición de Cunha. También en Auswahl altportugiesischer Lieder, al cuidado de S. Pellegrini, Halle 1928, p. 37, y en Nunes, Cantigas de Amigo, Coimbra, 1928 (reprint Lisboa, 1973), vol. II, página 441. |
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26 E. Asencio. Poética y realidad en el cancionero peninsular, cit. |
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27Cfr. S. Pellegrini, Studi su trove e trovatori della prima lirica ispano portoghese, Bari, 1950, p. 50); edic. Cunha, número 7. |
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28 Cfr. Linskill, The poems of the Troubadour Raimbaut de Vaqueiras, La Haya, 1964, p. 258. |
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29 . Sigo la edici6n de J. Romeu Figueras, La música en la Corte de los Reyes Católicos IV, tome 2, Barcelona, 1965. El texto se puede leer también en la Antología dé la poesía española: poesía de tipo tradicional, de D. Alonso y J. M. Blecua, Gredos, Madrid, 1956 (numerosas reediciones), en J. Ma Alin, El cancionero español de tipo tradicional, Taurus, Madrid, 1968, etc. |
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30Pues en algunos caso tenemos las mismas poesías conservadas por otros manuscritos en los que aparecen con mayor número de estrofas. |
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31 Cfr. más arriba Ondas do mar de Vigo. |
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32 . Sobre la que Menéndez Pidal, en España, eslabón..., op. cit., p. 125, escribe: «el que entre tan pocus jaryas amorosas aparezcan reiteradamente la madre o la hermana confidentes, liga de modo bien firme esas canciones mozárabes a las cantigas de amigo y a los cantares castellanos, concordes, desde los remotos tiempos mozárabes hasta hoy, en ambientar la fresca poesía de amor virginal dentro del más íntimo y respetuoso espíritu familiar». Vid. también M. Frenk, op. cit. GRLMA, ll/l, pp. 25 ss. |
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33 Recordémos que poetas autores de muwašahat, como Todros Abulafia escribieron en la corte de Alfonso X de Castilla, que era a su vez poeta en gallego-portugués. |
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34 las cantigus de amigo fueron compuestas entre finales del siglo Xll y el XIV; la poesía mélica castellana está documentada a partir del siglo xv. |
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35Esto es válido para los textos mozárabes y para los castellanos; para los gallego-portugueses la obra de cada poeta es personal: las poesías tienen profundas raices tradicionales pero también el sello de la individualidad. |
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36 Las chansons d'histoire podrían aportar pruebas a nuestro razonamiento. Por de pronto revelan hasta qué punto puede engañarnos la transmisión parcial. Quien lea dentro del Lai de Aristote de Henri d'Andeli la siguiente estrofa (uso la edición de G. Saba, Le «chansons de toile» o a«chansons d'histoire»*, Módena, 1955, pp. 60-62): |
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En un vergier lez une fontenele, |
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(En un jardin cerca de una fuente cuya agua es clara y cuya arena es blanca, está sentada la hija del rey con la mano en la mejilla; suspirando llama a su dulce amigo. -¡Ay conde Guido amigo! Vuestro amor me quite la diversión y la risa.) |
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no sospechará nunca que está poesía, que aparece entera en el manuscrito 20.050 de la Biblioteca National de Paris, desarrolla el tema de la malcasada con una estructuración muy compleia. Nos limitamos a observar aquí que la chanson de femme, contrariamente a los eiemplos ibéricos, está enmarcada en un contexto narrativo (los primeros 4 versos), que es por lo menus liricamente tan importante como el estribillo en el que está cifrado el fragmento lírico. |
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