FERNANDO DEL PULGAR

LETRA XXI [Para un amigo encubierto]

Escrita, al parecer, en 1478, fecha de publicación del edicto del Cardenal Mendoza para el establecimiento de la Inquisición. Cf. Crónica, cap. XCVII. (Nota a pie de página de la única edición que tengo a mano [J. Domínguez Bordona, Madrid, Clásicos Castellanos]). Tengo entendida que por fin se está preparando una edición crítica de las Letras.

Señor conpadre: vi una carta que fue echada de noche y tomada entre puertas. La carta se dirigía a mi señor el cardenal, e la matera della eran iniuias dirigidas a mí; y porque sope que vino antes a vuestras manos que a las mías, y que la andáuades publicando por esa cibdad, acordé después de leída enbiarla a su señoría, pues vos no ge la enbiastes. Pidos de merced, si en algún tienpo sopiéredes quien es aquel encubierto que la fizo, le dedes esta respuesta que le fago:

Encubierto amigo: vi la carta que enbiaste a mi señor el cardenal, por la cual iniuraiais a mí, y auisais a él de los yerros que os parescieron en una mi letra que enbié a su señoría sobre la materia de los herejes de Seuilla: y cuanto toca a mis iniurias, si decís verdad, yo me enmendaré1; si no la decís, emendaos vos. Pero como quier que ello sea, si a vos no plogo guardar la dotrina euangélica en el iniuriar, a mi place de la guardar en el perdonar: e para aquí e para adelante A quel que mandó perdonar las iniurias os perdono, y en tal manera perdonado, que ni me queda scrúpulo ni rencor contra vos; porque entiendo que aquel que busca vengança, primero se atormenta que se venga, y rescibe tal alteración que pena el cuerpo y no gana el ánima. E por esto aquel Redentor y verdadero físico nuestro tanbién nos dio dotrina saludable a los cuerpos como a las ánimas cuando nos mandó perdonar a nuestros abofeteadores, segund yo perdonno a vos por la presente las bofetadas que me dais. Allá os lo haued con Dios, que reseruó para si la jurisdición de la vindicta.

Señor encubierto, o vos fablais bien en vuestra letra, o mal: si mal, ¿por qué lo escreuís? y si bien, ¿por qué os encobrís, como sea verdad que todo católico cristiano, segund que os mostrais, no deue encobrir su dotrina, y mucho menos su persona? E vos me paresce que facés lo contrario: encobrís vuestra persona y publicais vuestras iniurias, las cuales deuieran ser reprehensión secreta, como dice Crisóstomo sobre Mateo, y no iniuria pública como prohibe Cristo en el euangelio.

Reprehendésme de las cosas contenidas en la letra que enbié a mi señor el cardenal: y si ella o yo fuéramos dignos de reprehensión ¿quién más ni mejor la pudiera, y aun deuiera recusar que el mismo cardenal a quien mi carta se dirigía, por ser uno de los quiciales sobre que se rodea la iglesia de Dios? Pero sin duda, ni en presencia, ni por letra la reprehendió él ni otros letrados que la vieron; porque son palabras de Sant Agostín, epístola ciento e cuarenta e nueue, sobre el relaxo2 de los hereges donastistas. Si aquellas palabras fallais ser reprehensibles, hauedlo allá con San Agostín, que las dixo, e dexad a mí que las alego.

Otrosí paresce que en el principio de vuestra letra me acusais de pecado de vanagloria, porque dixe que esperaua su señoría mi letra: y deste pedado por cierto entiendo que no me podés emendar; porque su señoría e otros señores e doctos ommes me han escrito, y de continuo escriuen mandándome que les escriua, y es por fuerça facer lo que me mandan: faced vos cesar su mando, e haurés castigado mi vanagloria.

Reprehendésme asimismo de aluarda3 porque escriuo algunas veces cosas jocosas; y ciertamente, señor encubierto, vos decís verdad; pero yo vi aquellos nobles y magníficos varones, marqués de Santillana don Íñigo Lopes de Mendoça, e don Diego Hurtado de Mendoça, su fijo, duque del Infantadgo, e a Fernand Peres de Guzmaán, señor de Batres, y a otros notables varones escreuir mensajeras de mucha dotrina, interponiendo en ellas algunas cosas de burlas que dauan sal a las veras. Leed, si os place, las epístolas familiares de Tulio que enbiaua a Marco Marcello, y a Lelio Lucio, y a Ticio, y a Lelio Valerio, e a Curión, e a otros muchos, y fallarés interpuestas asaz burlas en las veras: y aun Plauto1 y Terencio no me paresce que son reprehedidos porque interpusieron cosas jocosas en su escritura. No creais que traigo yo este enxemplo porque presuma conpar[ar]me a ninguno destos; pero ellos para quien eran, e yo para quien so ¿porqué no me dexarés vos, acusador amigo, aluardanear lo que sopiere sin iniuria de ninguno, pues dello me fallo bien, e vos no mal? Con todo eso os digo que si vos, señor encubierto, fallardes que jamás escriuiese un renglón de burlas do no ouiese catorce de veras, quiero yo quedar por el aluardan que vos me juzgais.

Asimismo decís que mi carta dice que yerran los inquisidores de Seuilla en lo que facen, y que se siguiría que la reina nuestra señora hauría errado en ge lo cometer. Yo por cierto no escriui carta que tal cosa dixiese, y si paresce conosco tanto della que no dirá lo que no le mandé: porque ni yo digo que ellos yerran en su oficio, ni la reina en su comisión, aunque posible sería su alteza hauer errado en ge lo cometer, y aun ellos en el proceder, e lo uno ni lo otro no por malas intinciones suyas, mas por dañadas informaciones agenas. Bueno era por cierto y discreto el rey don Juan de gloriosa memoria; pero pensando que facia bien cometió esa cibdad de Toledo a Pero Sarmiento que ge la guardase, el cual, peruertido de malos ommes della rebelló contra él y le tiró el título real, y aun tiró iedras a su tienda. la reina nuestra señora bien pensó que facía cuando confió la fortaleza de Nodar a Martín de Sepúlveda, pero alçóse con ella y vendióla al rey de Portogal. Así que, señor emendador, no es marauilla que su alteza haya errado en la comisión que fizo, pensando que cometía bien, y ellos en los procesos, pensando que no se infroman mal; aunque ni yo dixe, ni agora afirmo cosa ninguna destas.

A las otras cosas que tocais de la Sacra Escritura no os respondo, porque no sé quien sois: aclaraos y satisfaceros he cuanto pudiere, y aun daros he a entender claro cómo pecais en el pecado de la mentira por me macular del pecado de la heregía.


1 Ed. princeps: yo me encomendaré (por errata).
2 Sobre el relaxo. Otras eds.: sobre el paragrafo o el parafo.
3 «Albardanes, bufones, los que hacen de necio y merecen albarda», Cejador, ed. Libro de buen amor, 269 y 1232.
4 Plauto. En la ed. princeps, Platon.


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