FERNANDO DEL PULGAR

Fragmentos de la LETRA XVI

[Razonamiento fecho a la reina cuando fizo perdón general en Seuilla]

Insertó Pulgar este razonamiento en su Crónica, cap. LXXXIX, como dicho por don Pedro de Solís, obispo de Cádiz, cuando en 1477 fue, en compañía de otros caballeros de Sevilla, a solicitar perdón general a la reina Isabel.

Muy alta e excelente reina e señora: estos caualleros e pueblos desta vuestra cibdad vienen aquí ante vuestra real magestad, e vos notifican que cuanto gozo houieron los días pasados con vuestra venida a esta tierra, tanto terror e espanto ha puesto en ella el rigor grande que vuestros ministros muestran en la execución de vuestra iusticia, el cual les ha conuertido todo su placer en tristeza, toda su alegría en miedo, y y todo su gozo en angustia y trabajo.1

Muy excelente reina e señora: todos los ommes generalmente dice la Sacra Escritura que somos inclinados a mal; e para refrenar esta mala inclinación nuestra son puestas e establecidas leyes e penas, e fueron por Dios constituídos reyes en las tierras, e ministros para las executar, porque2 todos viuamos en paz e seguridad, para que alcancemos aquel fin bienaventurado que todos deseamos. Pero cuando reyes e ministros no hauemos, o si los hauemos son tales de quien no se haya temor, ni se cate obediencia, no nos marauillemos que la natura humana, siguiendo su mala inclinación, se desenfrene e cometa delitos e excesos en las tierras, e especialmente en esta vuestra España, donde veemos que los ommes por la mayor parte pecan en un error común, anteponiendo el seruicio de sus señores inferiores a la obediencia que son obligados a los reyes sus soberanos señores. E por cierto ni a Dios deuemos ofender, aunque el rey nos lo mande; ni al rey aunque nuestro señor le quiera: E porque peruertimos esta orden de obediencia vienen en los reinos muchas veces las guerras que leemos pasadas, e los males que veemos presentes. ...

(sigue hablando de las disenciones ey escándalos en Sevilla y otras ciudades en tiempo de Enrique IV "por la nigligencia grande de su iusticia, y poca obediencia de sus súbditos".)

E si entonces, muy excelente reina e señora, estaua en punto de se perder porla poca iusticia, agora está perdida e muy caída por la muchae muy rigurosa que vuestros jueces e ministros en ella executan: de la cual todo este pueblo ha apelado, e agora apela para ante la clemencia e piedad de vuestra real magestad, e con las lágrimas e gemidos que agora vedes e oís se humillan ante vos, y os suplican que hayais aquella piedad de vuestros súbditos que nuestro Señor ha de todos los biuientes, e que vuestras entrañas reales se conpadescan de sus dolores, de sus destierros, de sus pobrezas, e de sus angustias y trabajos que continuamente padescen, andando fuera de sus casas por miedo a vuestra iusticia. la cual, muy excelente reina e señora, como quier que se deua executar en los errados, pero no con tan grand riggor que se cierre aquella loable puerta de la clemencia que face a los reyes amados, e si amados, de necesario temidos, porque ninguno ama a su rey que no tema de le enojar. ... e asimismo, porque como vuestra real prudencia sabe, el rigor de la iustica engendra miedo, y el miedo turbación, y la turbación algunas veces desesperación e pecado; e de la piedad procede amor, e del amor caridad, e de la caridad sienpre se sigue mérito y gloria. ...[Aquí argumenta Pulgar que así recomienda u obra la Sacra Escritura, el Redentor y la santa iglesia católica.]

Mire bien vuestra alteza cuántas veces refiere este su nonbre de misericordioso; lo que no fallamos veces tan repetidas del nonbre de iusticiero, e mucho menos de rigoroso en la iusticia, por[que] el rigor de la iusticia uecino es de la crueldad, e aquel príncipe se llama cruel que aunque tiene causa no tiene tenplança en el punir....

E vos, reina muy excelente, tomando aquella dotrina mansa de nuestro Saluador e de los reyes santos e buenos, tenplad vuestra iusticia e derramad vuestra misericordia e mansedunbre en vuestra tierra; porque tanto serés junta con su diuinidad cuanto le remidardes en las obras, e tan[to] le remidardes en las obras cuanto fuerdes piadosa; e tanto serés piadosa, cuanto os conpadescéredes e perdonáredes los miserables que llaman e esperan con grand angustia vuestra clemencia e mansedunbre; ...


1 entiéndase: cuanto gozo ... en el pasado, tanto terror ... en el presente por ...
2 = para que


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