España, 9 de abril, 1609 --Felipe III ordena la expulsión de los moriscos de sus reinos. La operación, que se desarrolla hasta 1611, supone la partida forzosa de unos 275000 de los 300000 moriscos que viven en España.

Tras sofocar la sublevación de las Alpujarras (1571), comienza a cobrar fuerza la idea de que los moriscos pueden ayudar a una invasión turca. Esto pareció confirmarse con el descubrimiento de una conspiración en Sevilla (1580), otra que involucraba al rey francés Enrique IV (1602), y la petición de ayuda a Marruecos de los moriscos valencianos (1608).

Ante tal estado de cosas, y deseosa la monarquía de lograr por fin una sociedad española cerrada y uniforme, se decreta su expulsión, que se efectúa con el acompañamiento de todas las fuerzas armadas terrestres y marítimas. La medida comienza a aplicarse con los moriscos de Valencia, donde se encuentra uno de los núcleos más importantes de España.

La economía se resiente, sobre todo en Valencia, que pierde la cuarta parte de su población. La agricultura, especialmente la producción de trigo y caña de azúcar, disminuye. Los grandes señores, perjudicados por la expulsión de un contingente importante de su mano de obra, se contentan con la incorporación de las tierras confiscadas a los moriscos. La burguesía se arruina. Los bancos quiebran en 1613, llevando a la ruina a todos aquellos que se dedican al comercio y las finanzas. Incluso la Inquisición pasa dificultades al dejar de cobrar la gran cantidad de censos que pagaban los moriscos.

  La expulsisn de los moriscos (Carducho; Museo del Prado, Madrid)