Joey Mazzoncini
Span 321 Ensayo 1

La forma de Burke en la obra de Santa Teresa de Jesús

El ensayo "Lexicon Rhetoricae," escrito por Kenneth Burke, habla de la manera en que la obra literatura puede interesar y captar la atención, y satisfacer los deseos del lector. Burke propone un conjunto de términos nuevos para hablar de este tema, empezando con la más fundamental, la "forma." Define la forma como "el despertar y el satisfacer de los deseos." La forma causa que el lector prevea lo que ocurrirá y que se place cuando sucede. (124) En el poema "Vivo sin vivir en mí," escrito por Santa Teresa de Jesús, la forma tiene un papel importante.

Según Burke, hay cinco aspectos de la forma: la progresión silogística, la progresión cualitativa, la forma repetitiva, la forma convencional, y la forma menor. La progresión silogística es cuando el desarrollo de la lectura y las expectaciones que adquiere el lector van juntos. La progresión cualitativa es semejante, pero no es igual. El lector está de acuerdo con lo que sucede, pero no anticipa la progresión. (124-5) En general, las dos progresiones sólo juegan un papel limitado en el poema "Vivo sin vivir en mí." Al contrario, las otras tres formas tienen papeles más considerables. La forma repetitiva es "la manutención de un tema por medio de guisas nuevas." (125) En el poema, la repetición se manifiesta en una actitud sustentada, el ritmo, la rima y frases repetidas. La forma convencional es "la atracción de la forma como forma." Cualquier forma puede ser convencional, cuando se empieza a reconocerla y buscarla. (126) La forma estrófica y las reglas de la poesía española son las formas convencionales en "Vivo sin vivir en mí." Finalmente, la forma menor consiste en las partes del texto que pueden funcionar solas. (127) En el poema, los tropos, como el antítesis y la paradoja, son las formas menores. Examinemos con detalle cómo funcionan estas formas en el poema de Santa Teresa.

El tipo del poema causa que las dos formas de progresión no tengan un papel notable en "Vivo sin vivir en mí." Hay tres tipos de poesía: lírica, épica, y dramática. En la poesía épica y la poesía dramática, "el poeta cuenta hechos o hazañas." (Aprox. 110) Por eso, usan mucho la progresión silogística y la progresión cualitativa, las cuales tratan de la satisfacción del lector por medio del desarrollo del cuento. En cambio, la poesía lírica "es subjetiva" y el autor "la utiliza para comunicar...sentimientos" sin una progresión de hechos. (Aprox. 110) "Vivo sin vivir en mí" es un poema lírico y por lo tanto no cuenta hechos ni hazañas. Así no siente el lector los efectos de la progresión silogística ni de la progresión cualitativa cuando lee o oye el poema.

Por otro lado, los efectos de la forma repetitiva sí que se sienten bastante en el poema de Santa Teresa. En primer lugar, la vemos en el mantenimiento de la actitud de la voz poética por todo el poema. La poeta nos muestra por sus palabras su amor profundo para Dios y su anhelo intenso de estar con Dios. De principio al fin, ella refiere al "amor con que yo vivo" (verso 12), diciendo que "es dulce el amor" (verso 27) y llamando a Dios "mi Amado." (verso 58) Para ella, "el amor es fuerte," (verso 39) tan fuerte que "muero de amor." (verso 4) Como su amor para Dios, su deseo de verle está bien reflejado en todas partes del poema. Ella lo dice claramente cuando declara su "pasión ver a Dios." (verso 15) Lo quiere tanto que clama "no te tardes, que te espero," (verso 37) y "Quiero muriendo alcanzarte." (verso 57) Estas frases son buenos ejemplos de la forma repetitiva manifestada en una emoción o una actitud continuada. Desde el comienzo, el poema le da al lector estos temas y la expectación de que seguirán. La continuación sucesiva satisface el deseo.

El forma repetitiva también se encuentra en el ritmo y la rima. El ritmo no es absolutamente igual en cada estrofa, pero hay aspectos constantes. Todos los versos son octosilábicos y el acento más fuerte cae en la penúltima sílaba. La rima es consonante y después de los primeros tres versos, sigue el esquema "abbaacc" en cada estrofa. Las vocales y consonantes en que están la rima varían en los componentes "a" y "b." Sin embargo, en el componente "c," la rima queda en "ero" por todo el poema. El ritmo y la rima se establecen al principio, lo cual causa que el leyente anticipe que estos aspectos permanezcan. Mientras continúa leyendo, el hecho de que sí duran lo complace.

La próxima forma propuesta por Burke es la forma convencional. El ejemplo más claro de esta forma en "Vivir sin vivir en mí" es que el poema es una letrilla. La letrilla es una forma de versificación que consiste en "versos cortos con un estribillo de uno o más versos repetidos a intervalos iguales." (Aprox. 121) En el poema el tercer verso se lee "que muero porque no muero." (verso 3) Esta frase se encuentra al fin de cada estrofa, y por lo tanto el poema es una letrilla, y tiene la atracción de una forma convencional. Otras formas convencionales que se nota son las convenciones de la poesía española, como los versos octosilábicos, la manera en que cuentan las sílabas y el uso de la sinalefa.

La quinta forma de Burke es la forma menor, la que al contrario de su nombre es muy importante para la poesía y específicamente para "Vivo sin vivir en mí." Esta forma incluye todos los tropos y las figuras literarias que son predominantes en la poesía. Se podría escribir todo un ensayo solamente tratando de los tropos en el poema. Por consecuencia, sólo voy a comentar de los dos que considero los más importantes para este poema. Estos dos, el antítesis y la paradoja, van juntos y llenan el poema. El primer antítesis aparece en la tercera estrofa, donde vienen las palabras "prisión," "cautivo," "prisionero," y "libre." En la quinta estrofa, habla de la "vida amarga" y el "amor dulce." Otros antítesis unen las palabras "morir" y "vivir," (versos 33, 36, y 49) "ganarte" y "perderte." (versos 42 y 55) Las paradojas son igualmente comunes. "Muero porque no muero," (verso 3 y al final de cada estrofa) "Vivo ya fuera de mí," (verso 4) "muriendo el vivir," (verso 34) y "viva muriendo" (verso 51) son algunos ejemplos. La natura contradictoria de estos dos tropos y el juntar de extremos e conceptos opuestos por medio de ellos hacen que el lector sienta la urgencia y el desasosiego que siente Santa Teresa. También le da al leedor el sentido de equivocación, que algo no está como debe ser. Este sentido refleja los sentimientos de Santa Teresa, quien no está con Dios, donde quiere estar. Sentir y entender más las emociones del poema satisface otro deseo del lector. Sólo he hablado de dos de los tropos, pero así es evidente que los tropos y, en el lenguaje de Burke, las formas menores son muy importantes y le da más contentamiento al lector.

Finalmente, vale la pena notar aquí que las cinco formas suelen translaparse. Burke dice que "no pudiéramos anticipar encontrar ningún principio funcionando solo, sin los otros." (128) Por ejemplo, la frase "que muero porque no muero," (verso 3 y al final de cada estrofa) además de ser una forma convencional, es una forma repetitiva y una forma menor, una paradoja.

Los cinco aspectos de la forma de Burke son esenciales en el poema "Vivir sin vivir en mí." Nuestros deseos de la repetición, la convención, la emoción y el entendimiento son despertados y satisfechos por medio de estos aspectos de la forma. Sin ellos, el poema no podría "despertar y satisfacer" (124) tan efectivamente los deseos del lector.


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