S. Prewitt
10-1-99
Spanish 321
Ensayo I: Pregunta 2 (Cortázar/Frye)

 

El mundo visto por los ojos de la mente

La imaginación del ser humano es como una llave a otro mundo. Nos permite construir nuestras propias experiencias además de las que ocurren en el mundo real. Es natural utilizar la mente para inventar nuestro mundo ideal, aunque usualmente no es una realidad obtenible. En su estudio de la imaginación, Northrop Frye explora la relación entre los dos mundos y explica cómo se transforma el ambiente en beneficio propio por medio del abandono del razonamiento, la expansión de las emociones y el uso de un proceso de asociación. Se puede ver esta manea de transformación en el cuento "La noche boca arriba", escrito por Julio Cortázar, en que un hombre al borde de la muerte flota entre dos mundos separados, uno de la realidad y el otro sólo el productio de su imaginación, para tratar de escapar el destino inevitable.

Los dos mundos comparten unas semejanzas importantes. En ambos casos, el personaje llega a su destinación boca arriba: una vez en la cama en el hospital y el otro en la selva camino de su fin como un sacrificio himano. El personaje es afrontado con la muerte y no tiene culpa de ninguna de las dos situaciones. El sacrificio no permite otra aternativa y el hombre "había estado en el derecho al cruzar la esquina"v(l. 26) antes del accidente. En ambos mundos su destino está en manos de otros. La diferencia es que en el hospital los otros están trabajando para salvar la vida, y en la selva están trabajando para obtener la muerte de su víctima. El paralelo continúa con la presencia de la luz violeta en las dos vidas, una asociación que ayuda a unir los dos mundos a la vez que indica un cambio de un mundo al otro.

Otro mecanismo que une las dos vidas es el lenguaje del cuento. Se usan términos similares para describir los dos mundos distintos. En una vida del siglo XX, el hombre monta en una motocicleta y se da cuenta de esta idea en el otro mundo cuando se refiere al sacrificio como un moteca, uno de "los buenos motecas" (1. 117), en vez de los aztecas, quienes son los cazadores de las víctimas que serán sacrificadas en esta vida. Hay otro momento en que el personaje en el hospital tiene sed "como si hubiera estado corriendo kilómetros" (1. 85), pero es el moteca que está corriendo para escapar de los cazadores. Esta asociación entre los dos mundos distintos es curioso, pero ejerce un papal vital en que demuestra la relación fuerte entre las dos vidas. La imaginación trabaja para crear el mundo como él quiere que sea, y se puede traer lo bueno a la vida nueva y dejar lo malo en el otro. Junto con lo que todavía se sabe del mundo y de la vida, la mente puede transformer el mundo en algo que nos satisface.

Lo que no une los dos mundos, los divide. Una cosa distintiva que lleva el personaje en una vida pero no en la otra es la presencia del dolor. En el mundo del sacrificio existe mucho sufrimiento. En un momento la víctima siente un dolor en el brazo tan "intolerable [que tiene] que ceder." (l. 180) En esta vida el personaje ha cedido y no tiene ninguna esperanza que va a sobrevivir. Todas las emociones son negativas. Se describe este mundo como una "maldita pesadilla" (1. 158) en que el personaje tiene mucho miedo de todo lo que ocurre y que va a ocurrir. No es tan malo el otro mundo. Quedan el miedo y el dolor en esta otra vida y vive "casi contento" (1. 47) en el hospital. A lo largo de su estancia en el hospital el brazo dañado "no le duel[e] nada" (1. 100). Los pensamientos del personaje, también, son opuestos a los de la otra vida. El se "siente bien" (1.37) y tiene confianza que sólo estará "unas semanas quieto y nada más" lo que va a quedar en el hospital. Tiene una actitud muy positiva que se refleja en su comportamiento con otros. En una ocasión, él y el vigilante "se rieron" (1. 40) y las enfermeras "bromeaban todo el tiempo"( 1. 46).

Lo más interesante de todos los contrastes es la falta de olfato en la vida del hombre que está en el hospital comparado con los olores fuertes que huele el hombre en la selva. Nunca son mencionados los olores en una vida, pero en el otro hay olores tan fuertes que le distraen al personaje. No son muy agradables estos olores al "patano" (1. 56), a "guerra" ( 1. 65), a "humedad, piedra rezumante de filtraciones" ( 1. 161) y, por fin, a "muerte" (1. 220). La presencia de olores en sólo una de los mundos es muy importante porque es un sentido que la imaginación no puede alterar tan fácilmente como los otros. Esto explica en el cuento que, como un sueño, esta vida le parece curiosa "porque está lleno de olores y éI nunca sueña olores." (1. 55) Esto sirve como un indicio de cuál es la vida real y cuál el otro.

Desde el principio del cuenta el lector es dirigido por referencias sutiles a creer que la vida en el hospital es el mundo real. Se refiere a la otra vida como un "sueño. . . curioso" (1. 55), una "maldita pesadilla" (1. 158) y una "madorra" (l. 205) fuerte en que él ve "imágenes...aterrado" (1. 200). También, regresa a esta vida sólo cuando y cada vez que cierra los ojos. Lo sorprendente es que esta vida no es la del mundo real. Por fin, se da cuenta de que es la vida en el hospital la que es imaginada. Los indicios como los olores y el dolor de la vida del moteca no son muy obvios antes de llegar al fin del cuento. Estos accesorios físicos son los que le impiden sumergirse en el mundo imaginario. Es claro que la vida del moteca es una de la que se querría escapar y é1 utiliza la única manera posible de escapar: por su imaginación. Transforma el mundo cruel en uno más agradable, en que ni siente dolor ni huele los olores horribles. Lo más importante, sin embargo, es que en este nuevo mundo tiene la oportunidad de sobrevivir.

Usando las asociaciones y la modificación de las emociones, el personaje puede crear su propio fin, suno con menos dolor y miedo. Lo curioso es que escoja escapar a un tiempo del futuro y que ese futuro tenga tantas imágenes reales. Esto es lo mejor de la imaginación, que no hay límites a lo que se puede hacer. Sólo cuando se usa este instrumento poderoso de la mente se puede extender el mundo humano a sus límites máximos.


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