Brian Stewart
Brian Stewart
Spanish 321
November, 1999
Réquiem por un campesino
español
Si
uno quiere construir un edificio fuerte, uno que durará décadas si no siglos,
lo primero que hay que hacer es establecer una buena fundación. Hay que formar
una base sólida sobre la cual se puede levantar la estructura más detallada del
edificio. Se puede aconsejar lo mismo acerca del proceso de fabricar una
novela, especialmente una novela breve que no goza de suficiente espacio para
una lenta y larga presentación de los personajes y temas principales. En esto
casos, muchísimo depende de la base establecida en los primeros párrafos.
En
la obra maestra de Ramón Sender, Réquiem
por un campesino español, vemos cómo el autor establece el estilo y tono de
la narración, cómo introduce los personajes principales y la tensión entre
ellos, y cómo presenta los símbolos y temas importantes en el espacio breve del
cuarto y quinto párrafos de la novela.
Estas
pocas líneas iniciales, las que empiezan “Cerca de la ventana entreabierta . . .”
y terminan, “ . . . no era amiga
ni enemiga”, revelan primero que nada el estilo y tono de la narración. En
estos párrafos nos damos cuenta como lectores de que la historia se va a contar
desde el punto de vista del personaje Mosén Millán. Notamos que la gran mayoría
de lo que se narra en estas líneas son las observaciones, pensamientos, y
recuerdos del cura, y eso nos prepara para el desarollo a través de sus ojos.
Esta narración en la novela, de tercera persona reflejada, dirige nuestra
atención a Mosén Millán, aunque el protagonista de la acción recordada es Paco
el del Molino.
Estos
dos párrafos son un buen ejemplo de ese enfoque narrativo en el cura. Contienen
no sólo una descripción de él, “Con los codos en los brazos del sillón y las
manos cruzadas sobre la casulla negra”, sino también un monólogo interior suyo,
cuando dice, “Ese debe ser —pensó Mosén Millán— el potro de Paco . . .” También
hay descripciones en tercera persona de los pensamientos del cura: “Y su
imaginación vagaba por el pueblo”. ¿Por qué hay tanto énfasis en el cura si el
protagonista es Paco el del Molino? Creo que es una pregunta que Sender quería
que nosotros, como lectores, hiciéramos de su novela. Y la respuesta tiene que
ver con la crítica que Réquiem hace
acerca de la indiferencia de la iglesia católica durante la guerra civil
española, un punto que vamos a desarollar más adelante. Por ahora basta notar que Sender establece
en estas líneas el patrón narrativo. El relato va a ser como la imaginación del
cura, que “vagaba por el pueblo”, en que la historia de Paco se va a contar a
través de los recuerdos serpenteados del cura.
Sender
también establece que el narrador es fidedigno, porque observamos como lectores
que los comentarios que hace acerca del marco escénico y de los pensamientos
del cura son específicos y honestos. Notamos, por ejemplo, la descripción
detallada de lo que ve Mosén Millán por la ventana, “un saltamontes atrapado
entre las ramitas de un arbusto trataba de escapar”, la cual funciona también
para plantear una imágen de desesperación que es simbólica de lo que sufrió
Paco. Igualmente, el narrador gana nuestra confianza con las líneas que
describen el automatismo que experimenta el cura cuando reza. Tal comentario es
muy revelador y algo que el cura no diría de sí mismo, pero es algo que sabemos
por experiencia propia que es una observación honesta. Esto nos permite
descubrir las características más íntimas de Mosén Millán sin que el narrador
lo juzgue de una forma abierta. El tono del narrador indica que vamos a recibir
información no corrumpida por las opiniones del narrador, lo cual indica que
Sender quiere que los lectores sean los que juzguen los pensamientos y acciones
de los personajes.
mso-bidi-font-size:10.0pt'> También
se descubre en estas líneas introductorias la forma en que se va a narrar el
argumento. Los párrafos empiezan en el presente, donde el cura se encuentra
esperando y hay estímulo externo muy limitado. Pero las acciones del presente,
como el relincho del potro, estimulan pensamientos y recuerdos del pasado. Hay
una referencia a la “desdicha” de Paco y queremos saber a qué se refiere. Se
establece que el argumento se va a desarollar alternándose del presente y el
pasado, entre los pensamientos actuales del cura y los recuerdos del pasado.
Además
de establecer el ritmo narrativo, estas líneas nos presentan al protagonista,
Paco el del Molino, y lo hace de tal manera que pique nuestra curiosidad.
Leemos que “Casi toda la aldea había sido amiga de Paco” pero que sufrió una
muerte que el cura describe como una “desdicha”. La curiosidad, o más bien la
tensión, establecida aquí es entre el amor del pueblo por Paco y la ansiedad de
Mosén Millán que a lo mejor no vendrá nadie a la misa que él va a celebrar por
el alma de Paco. ¿Qué habrá pasado a Paco que es posible que hasta su parientes
no vayan a la misa en su honor? ¿Tendrá el pueblo algo en contra del cura?
Sentimos de inmediato, entonces, esa tensión que es central a la novela. Sólo
cuando la obra llega a su clímax se puede explicar el papel traicionero que
tuvo Mosén Millán en la muerte de Paco.
Al
mismo tiempo que el comienzo de la novela establece el conflicto principal,
también plantea uno de los temas centrales de Réquiem .... Sender parece querer que los lectores busquen razones por
la tensión que existe entre el pueblo y el cura, junto con explicaciones de la
muerte de Paco y qué tiene que ver el cura con el asunto. Pero la novela sólo
revela esas respuestas por medio de un análisis de Mosén Millán, un análisis
que empieza en estos párrafos al principio y no termina hasta el final. Y esto
es importante porque un tema principal de Réquiem
es la acción, o inacción, de la iglesia católica durante la guerra civil
española. En el esquema profundo de Sender, el cura representa a la iglesia
católica en su totalidad. Así que al analizar Mosén Millán analizamos también a
la iglesia.
Vemos
desde el principio de la novela que el cura ha llegado a ser religioso sin ser
espiritual. “Cincuenta y un años
repitiendo aquellas oraciones habían creado un automatismo que le permitía
poner su imaginación en otra parte sin dejar de rezar.” Este comentario nos
indica el estado mental y espiritual de Mosén Millán, y nos prepara para la
crítica que hará Sender a lo largo de la obra. El cura, capaz de repetir
automáticamente sus oraciones memorizadas, es también capaz de quejarse que
seis campesinos fueron matados “sin darles tiempo para confesarse” (92) sin
protestar las ejecuciones en sí y sin juzgar ferozmente a los asesinos. Es
capaz de traicionar a un amigo joven. En estos primeros párrafos parece que
Sender quiere que nos preguntemos ¿para qué sirven las oraciones de Mosén
Millán si las hace mecánicamente? Y al final de la novela, nos preguntamos
¿para qué sirve la iglesia católica si no defiende a los inocentes y protesta
en contra de la maldad?
Como
el cura simboliza la iglesia católica, quien según Sender parecía anclada a la
formalidad, impotente frente a la maldad y todo menos cristiana
durante las atrocidades que preceden la guerra
civil, hay un símbolo contrastante que respresenta la lucha libertadora. El
potro que se presenta también en estas lineas iniciales pertenecía a Paco y
anda ahora “suelto por el pueblo”. El simbolismo del potro es obvio cuando el
narrador nos cuenta que “El cura seguía pensando que aquel potro, por las
calles, era una alusión constante a Paco . . .” Llegamos a entender que el
potro, que inicialmente pertenecía a Paco pero que ahora anda libre por todo el
pueblo, representa el espíritu libertador que Paco personifica. Mientras la
iglesia católica permanecía sentada “con las manos cruzadas”, el espíritu de
liberación y justicia se mueve por todo el pueblo. Con estos símbolos
contrastantes, Sender indica que el conflicto entre los personajes de la novela
es simbólico de una tensión real que existía entre el pueblo español y la
iglesia.
mso-bidi-font-size:10.0pt'>Así
es que en unas breves líneas al inicio de la novela, Ramón Sender no sólo
establece bien el estilo y tono de la narración, sino también logra plantear
los símbolos y conflictos esenciales de su obra. Réquiem por un campesino
español desarolla, empezando con estos
primeros párrafos, un tema transcendente que existe junto con el argumento de
la novela pero en un nivel más profundo. Es un tema, opino yo, que tiene tanta
relevancia hoy día como en los años después de la guerra civil española: ¿Si la
iglesia no va a ser el representante de Dios en este mundo, promoviendo el
bien, reprendiendo el mal y atendiendo a las necesidades de los pobres,¿para
qué existe?
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