El romance del Conde Arnaldos (Versiones del siglo XVI)

1) La truncada versión del Cancionero sin año (fol. 193r, Amberes, 1548), la que se considera más lograda y bella.

      ¡Quién hubiese tal ventura     sobre las aguas del mar
  2  como hubo el conde Arnaldos     la mañana de San Juan!
      Con un falcón en la mano     la caza iba cazar,
  4  vio venir una galera     que a tierra quiere llegar.
      Las velas traía de seda,     la ejercia de un cendal,
  6  marinero que la manda     diciendo viene un cantar
      que la mar facía en calma,     los vientos hace amainar,
  8  los peces que andan n'el hondo,   arriba los hace andar,
      las aves que andan volando   n'el mastel las faz posar.
 10 Allí fabló el conde Arnaldos,     bien oiréis lo que dirá:
      --Por Dios te ruego, marinero,     dígasme ora ese cantar.--
 12 Respondióle el marinero,     tal respuesta le fue a dar:
      --Yo no digo esta canción     sino a quien conmigo va.

2) Versión del Cancionero de Amberes, 1550 (fol. 203, editada por Antonio Rodriguez-Moñino, Madrid: Castalia, 1967, pp. 244), parecida a la publicada en Cancionero sin año, 1548, pero tras el verso 9 y 10 vienen intercalados 5 versos (conservo la ortografía antigua según la reproduce AR-M):

      ¡Quién vuiesse tal ventura     sobre las aguas del mar
  2  como vuo el conde Arnaldos     la mañana de San Iuan!
      Con vn falcon en la mano     la caça yba caçar,
  4  vio venir vna galera     que a tierra quiere llegar.
      las velas traya de seda,     la exercia de vn cendal,
  6  marinero que la manda     diziendo viene vn cantar
      que la mar fazia en calma,     los vientos haze amaynar,
  8  los peces que andan nel hondo,   arriba los haze andar,
      las aues que andan bolando   nel mastel las faze posar.
10  --Galera, la mi galera    Dios te me guarde de mal,
      de los peligros del mundo    sobre aguas de la mar,
12  de los llanos de Almería,    del estrecho de Gibraltar,
      y del golfo de Venecia,    y de los bancos de Flandes,
14  y del golfo de Leon,    donde suelen peligrar.--
      Allí fabló el conde Arnaldos,     bien oyréys lo que dirá:
16  --Por Dios te ruego, marinero,     dígas me ora esse cantar.--
      Respondióle el marinero,     tal respuesta le fue a dar:
18  --Yo no digo esta canción     sino a quien conmigo va.


3) Versión oral moderna Marroquí recogida c. 1944 por Paul Bénichou en Buenos Aires entre la comunidad sefardí inmigrada de Marruecos (Tetuán).

     ¡Quien tuviera tal fortuna    sobre aguas de la mar,
  2  como el infante Fernando     mañanita de San Juan,
      que ganó siete castillos     a vuelta de una cibdad!
  4  Ganara cibdad de Roma,     la flor de la quistiandad;
      con los contentos del juego     saliérase a passear.
  6  Oyó cantar a su halcón,     a su halcón oyó cantar:
      --Si mi halcón no cenó anoche     ni hoy le han dado de almorzar,
  8  si Dios me dexa vivir,     y a la mañana llegar,
      pechuguita de una gansa     yo le daré de almorzar.--
10  Subiérase a su castillo     y acostóse en su rosal;
      vido venir un navío     sobre aguas de la mar:
12  las velas trae de oro     las cuerdas de oro torçal,
      y el mastil del navío     era de un fino nogal.
14  Marineros que le guían     diziendo van un cantar:
      --Galera, la mi galera,     Dios te me guarde de mal,
16  de los términos del mundo,     de los aires malos de la mar,
      de la punta de Carnero,     del estrecho de Gibraltar,
18  de navíos de don Carlos,     que son fuertes de passar.
      --Por tu vida, el marinero,     tú volvas esse cantar.
20  --Quien mi cantar quiere oir     a mi galera ha de entrar.--
      Al son de los dulces cantos,     el conde dormido se ha.
22  Cuando le vieron dormir,     empeçaron a ferrar;
      al son de los fuerte fierros,     el conde recordado ha.
24  --¿Quién es ésse u cuál es ésse     que a mí quiere hazer mal?
      Hijo soy del rey de Francia,     nieto del de Portogal.
26  --Si hijo sois del rey de Francia,     y nieto del de Portogal,
      siete años hazían, siete,     que por ti ando por la mar.
28  Arço velas el navío     y volviéronse a su ciudad.


4) Versión de un Pliego Suelto del siglo XVI (publicada por Menéndez Pidal, en Poesía popular y tradicional, p. 66).

      ¡Quien hubiese tal ventura    sobre aguas de la mar
  2  como hubo el infante Arnaldos    la mañana de San Juan!
      Andando a buscar la caza    para su halcón cebar
  4  vio menir una galera    que venía en alta mar;
      las áncoras tiene de oro    y las velas de un cendal;
  6  marinero que la guía    va diciendo este cantar:
      --Galera, la mi galera,    Dios te me guarde de mal,
  8  de los peligros del mundo,    de fortunas de la mar,
      de los golfos de León    y estrecho de Gibraltar,
 10 de las fustas de los moros    que andaban a saltear.--

5) Versión del British Museum (ms. Add. 10341. Véase Menéndez Pelayo, Antología lírica, v. 8, págs. 308). Lo más notable es la contaminación del romance del Conde Arnaldos con el del Conde Niño (vv. 10-16).

      ¡Quien tuviese tal ventura    con sus amores folgar
 2  como el infante Arnaldos   la mañana de San Juan!
      Andando a matar lagartos    por riberas de la mar,
 4  vido venir un navío    navegando por la mar,
      marinero que dentro viene,    diciendo viene este cantar:
 6  --Galera, la mi galera,    Dos te me guarde de mal,
      de los peligros del mundo,    de las ondas de la mar,
 8  y del golfo de Leon    del puerto de Gibraltar,
      de los castillos de moros que combaten con la mar.--
10  Oídolo ha la princesa    en los palacios do está:
      --Si saliredes, mi madre,    si saliredes de mirar:
12  y veredes como canta    la sirena de la mar.
      --Que non era la sirena,    la sirena de la mar,
14  que non era sino Arnaldos,    Arnaldos era el infante,
      que por mí muere de amores,    que le queria frustrar.
16  ¡Quién le pudiese valer,    que tal pena no pagase!--


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