Antonio Sánchez Barbudo. Los poemas de Antonio Machado. Los temas. El sentimiento y la expresión. Barcelona: Lumen, 1967, p.176-77.
"El [poema] CIX [de Campos de Castilla], «Amanecer de otoño» es poema «objetivo», descriptivo: (cita el poema)
Tres cuartetas, con la peculiaridad de que en la primera y en la última el cuarto verso tiene no ocho sílabas, sino dieciséis: dos octosílabos hilvanados.
Nada dice Machado de sí. Es un paisaje que él describe pictóricamente. Por algo el poema está dedicado a un pintor, aunque extrañamente éste sea Julio Romero de Torres (el relamido retratista sombrío de torneadas cordobesas, muy de calendario, que debía de ser más bien amigo de Manuel Machado, el de las botas toreriles).
El paisaje ése soriano1 de Machado es en todo caso algo que él vio, y que vio sin duda con emoción, aunque explícitamente expresada, o siquiera indicada o aludida, no haya emoción alguna en el poema. Simplemente enumera lo que observa; describe, pinta. Mas hay, creo yo, una emoción; y ésta no es puramente estética, es decir no es sólo de color y forma, sino emoción de verse él allí en aquel lugar, a esa hora del alba, cerca de ese solitario cazador. Y esa extrañeza suya no nombrada, pero que debió de estar implícita en su mirada, y que está como latente en su descripción, es la que adivina, la que siente o puede sentir el atento lector con sólo imaginar ese paisaje que aparece en el poema."