LA CELESTINA Los dilemas que se les plantean a los personajes

Semp. ACTO I, (Alianza Ed. p. 48) "... Pero si se mata sin otro testigo, yo quedo obligado a dar cuenta de su vida; quiero entrar. Mas, puesto que entre, no quiere consolación ni consejo; asaz es señal mortal no querer sanar. Con todo, quiérole dejar un poco desbrave, madure; que oído he decir que... Esté un poco; dejemos llorar al que dolor tiene... Por eso quiérome sufrir un poco; si entretanto se matere, muera; quizá con algo me quedaré que otro no (lo) sabe... aunque malo es esperar salud en muerte ajena. Y quizá me engañe el diablo, y si muere, materme han e irán allá la soga y el calderón. Por otra parte dicen los sabios que es grande descanso a los afligidos tener con quien puedan sus cuitas llorar y que la llaga interior más empece. Pues en estos extremos, en que estoy perplejo, lo más sano es entrar y sufrirle y consolarle...."

Párm. ACTO I, See Alianza Ed., p. 69 - 72 (largo parlamento de Pármeno)

Cel. ACTO IV, primer parlamento (p.86-87): "Agora que voy sola, quiero mirar bien lo que Sempronio ha temido de este mi camino... Que, aunque yo he disimulado con él, podría ser que, si me sintiesen en estos pasos de parte de Melibea, que no pagase con pena, que menor fuese que la vida, o muy amenguada quedase, cuando matar no me quisiesen, matándome o azotándome cruelmente. Pues amargas cient monedas serían éstas. ¡Ay, cuitada de mí! ¡En qué lazo me he metido! Que por me mostrar solícita y esforzada pongo mi persona al tablero. ¿Qué haré, cuitada, mezquina de mí, que ni el salir afuera es provechoso ni la perseverancia carece de peligro? ¿Pues iré o tornarme he? !Oh dudosa y dura perplejidad; no sé cuál escoja por más sano! ¡En el osar, manifiesto peligro; en la cobardía, denostada pérdida!... Cada camino descubre sus dañosos y hondos barrancos. Si con el hurto soy tomada, nunca de muerta o encorozada falto, a bien librar. Si no voy, ¿qué dirá Sempronio? ... Y su amo Calisto, ¿qué dirá? ¿qué pensará? ... ¡Pues triste yo! ¡Mal acá, mal acullá; pena en ambas partes. Cuando a los extremos falta del medio, arrimarse el hombre al más sano, es discreción. Más quiero ofender a Pleberio, que enojar a Calisto. Ir quiero. Que mayor es la vergüenza de quedar por cobarde, que la pena cumpliendo como osada lo que prometí..."

Mel. ACTO X, primer parlamento (p.153): "¡Oh mal proveída doncella! ¿Y no me fuera mejor conceder su petición y demanda ayer a Celestina, cuando de parte de aquel señor, cuya vista me cautivó, me fue rogado, y contentarle a él y sanar a mí, que no venir por fuerza a descubrir mi llaga, cuando no me sea agradecido, cuando ya, desconfiando de mi buena respuesta, haya puesto sus ojos en amor de otra? ¡Cuánta más ventaja tuviera mi prometiminto rogado, que mi ofrecimiento forzoso! Oh mi fiel criada Lucrecia, ¿qué dirás de mí; qué pensarás de mi seso, cuando me veas publicar lo que a ti jamás he querido descubrir... ¡Oh soberano Dios, ... a ti, el cual todas las cosas a los hombres sojuzgaste, humildemente suplico: des a mi herido corazón sufrimiento y paciencia, con que mi terrible pasión pueda disimular! No se desdore aquella hoja de castidad que tengo asentada sobre este amoroso deseo, publicando ser otro mi dolor, que no el que me atormenta. Pero, ¿cómo lo podré hacer, lastimándome tan cruelmente el ponzoñoso bocado, que la vista de su presencia de aquel caballero me dio? ¡Oh género femíneo, encogido y frágil!, por qué no fue también a las hembras concedido poder descubrir su congojoso y ardiente amor, como a los varones? ..."

Cal. ACTO XIII, penúltimo y último parlamentos (pp. 187-88): "Pues yo bien siento mi honra. Pluguiera a Dios que fuera yo ellos y perdiera la vida y no la honra, y no la esperanza de conseguir mi comenzado propósito, que es lo que más en este desastrado caso siento. ¡Oh mi triste nombre y fama, cómo andas al tablero de boca en boca! ... ¿Qué será de mí? ¿Adónde iré? ... A los muertos no puedo ya remediar. ¿Que me esté aquí? Parecerá cobardía. ¿Qué consejo tomaré? ...

¡Oh día de congoja! ¡Oh fuerte tribulación; y en que anda mi hacienda de mano en mano y mi nombre de lengua en lengua! Todo será público cuanto con ella y con ellos hablaba, cuanto de mí sabían, el negocio en que andaban. No osaré salir ante gentes. ¡Oh pecadores de mancebos, padecer por tan súbito desastre! ... No hay mejor toque que la adversidad para conocer qué quilates de virtud o esfuerzo tiene el hombre. Pues por más mal y daño que me venga, no dejaré de cumplir el mandado de aquella por quien todo esto se ha causado. Que más me va en conseguir la ganancia de la gloria que espero, que en la pérdida de morir los que murieron." (the potential gain to himself is greater than the others' loss!)


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